ATP
Por: Bruno Carrillo y Esteban López
Seguramente alguna vez has estado a dieta o iniciado con una vida más activa. Se llega el fin de semana y piensas “me he portado bien. Hice ejercicio y comí saludable, por lo tanto me lo merezco” y sin pensarlo compras una o dos cervecitas como premio a una semana de ‘portarse bien’.
Total, cuántas veces no has pensado “una cervecita no afecta a mi actividad física”, incluso es común que después del partido del fútbol, la cascarita de squash vóley o básquet, tu grupo de amigos hace la ‘coperacha’ para algunos tragos: “una cervecita para rehidratarnos”.

La verdad es que no nos gusta ser portadores de malas noticias, pero hay algo que debemos aclarar. Para empezar la cerveza es un producto elaborado a base de trigo, maíz o malta. Todos estos son carbohidratos, y si tu objetivo es bajar de peso o reducir las famosas llantitas, pues estaríamos apuntado hacia la dirección equivocada.
Si tomas cerveza el fin de semana o después de entrenar, estás inmerso en un ciclo sin fin de eliminar grasa y volver a recuperarla. Todo esto en tan solo una semana. Y es que por la composición de la cerveza, y sus ingredientes, la mayor parte de las calorías que nos brinda se almacenarán inmediatamente como grasa corporal.
Por otro lado, si tu objetivo ya no es bajar de peso, sino aumentar masa muscular para presumirla en Semana Santa (pero en el patio de tu casa, tu sabes hay covid), el alcohol tiene un papel muy importante en el decrecimiento del músculo. Esto porque el etanol crea un entorno muy poco favorable en el musculo, causando que la recuperación muscular y su crecimiento disminuya.
Como te das cuenta, la cerveza sí afecta en el rendimiento deportivo y en la actividad física. Por algún tiempo se creía, y en algunos casos hay quien sigue pensando que beber una o dos cervezas después de entrenar te ayuda en la hidratación y es bueno para el cuerpo.
Sin embargo eso es un mito, que se fue construyendo alrededor de casi todo el mundo ya que hay un estudio que sugiere que la cerveza podría sustituir al agua para rehidratarse, pero como solo vemos lo que nos interesa, quienes han difundido este mito, no leyeron la letra chiquita del estudio: a los sujetos de prueba se les dejo correr una hora y podrían tomar agua cuantas veces quisieran.
El siguiente experimento se les daba solo dos latas de cerveza y aparte el agua que quisieran, si la cerveza hidratara mejor que el agua los participantes solo hubieran agarrado las dos latas de cerveza.

Aunque para muchos la cerveza es un líquido muy delicioso y refrescante no hay que dejar de lado que es una bebida alcohólica y su consumo recurrente afecta al sistema inmunológico además que nos provocaría una adicción. En medio y largo plazo, aumenta el riesgo de sufrir cardiopatías, enfermedades hepáticas y cáncer.
La cerveza durante un proceso para mejorar tu estilo de vida, no produce ningún beneficio para el cuerpo, te aconsejamos que mejor bebas agua, o sueros para evitar la deshidratación.
En 2008, el doctor Manuel Castillo, catedrático de Fisiología de la facultad de Medicina de la Universidad de Granada, publicó un estudio llamado Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas, que concluye que “la cerveza, ingerida en dosis moderadas por personas adultas sanas, es una bebida interesante y complementaria al agua para rehidratarse tras la práctica deportiva”.
Pero nosotros queremos recalcar: dosis moderadas, deportistas y personas adultas sanas. Recuerda que el sobrepeso y la obesidad, son una enfermedad. Por lo tanto, mejor alejarse de esta bebida en lo que llegamos a un nivel de salud idóneo.